Demon Family Wiki
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Esto ocurrió en 1996.

Debió de haber sido a las tres o cuatro de la mañana. Escuché algo en el tejado: un «trak», los cascabeles tintineantes de un trineo, y luego una sucesión de pasos lentos hacia la chimenea.

Bajé las escaleras rápidamente con el cuidado de no despertar a mis padres. Luego esperé a un lado de las galletas y la leche, cubriéndome con el sofá.

El tintineo se volvió más ruidoso, haciendo eco por la concavidad de la chimenea. Golpes secos, rasguños. El silbido del viento. Hollín oscuro cayó y chasqueó el carbón frío.

Recuerdo haber agachado la mirada y haber notado con cuánta fuerza mis dedos se aferraban al sofá. El rechinido del cuero, la presión blanquecina en mis nudillos. Todo se impregnó en mi mente.

Me sobresalté cuando una bota negra se desplomó desde la chimenea y pateó polvo. El azul oscuro de su traje estaba deshilachado, como el ruedo de los pantalones de un náufrago, y el color se había atenuado en un celeste fuerte. No era como el Santa del centro comercial en lo más mínimo.

La otra bota cayó. Esta iba atada con una cuerda extraña, y aquella bota estaba un poco rota y tenia cascabeles. Y tintinearon sobre el corazón de la chimenea. No eran cascabeles de trineo después de todo. Eran de su bota.

Se sentó sobre sus talones y se inclinó hacia atras y se enderezo, amenizado por el crujido en cascada de una docena de articulaciones. Empujó su rostro entre las calcetas navideñas; su gorro roído colgaba por lo bajo, y hebras de cabello rojo y muy bien peinado resaltaban sobre su cara. Emergió hacia mi sala de estar, de altisima estatura y demacrado, arrastrando un saco azulado de yute ennegrecido por el hollín.

—¿Santa?

Me vio y trastabilló por la impresión. La cara. Él... Simplemente no podía creerlo. La cara tenia detalles extraños, como si de un titere se tratase, y tenia una sonrisa que me incomodaba mucho. La barbilla recubierta del sedimento de una infinidad de chimeneas. Su figura, también: no era jovial y regordeta, no, era cóncava, con piel blanca y rayada. Casi no miraba hacia abajo, pero aun así alcancé a ver sus ojos. Puntos pequeños e imposiblemente verdes, desviándose hacia todos lados con tal de eludirme.

Arrastró su pierna cascabelada en dirección al árbol y comenzó a arrojar regalos debajo de este. Regalos envueltos bellamente, una fachada que disimulaba el horror que estaba presenciando. Entonces, sin un porque,estaba acelerando su ritmo. Él se estiró frenéticamente y tomó las galletas en su mano, metiéndose el puño entero en su boca. Se tragó la leche tan rápido que se derramó por la comisura de sus labios, humedeciendo la mugre de su traje.

En medio de su retirada, un fuerte resbalón le saco un pie del suelo e hizo que se golpeara el rostro en la alfombra.

Con incredulidad abrumando sus ojos verdes, me vio, finalmente, y estiro su brazo. Se avecinaba una sonrisa de oreja a oreja.

Recuerdo la mirada que me echó. La totalidad de su semblante fantasmagórico estaba emocionada. Y aún asi, al verme, me dijo:

-Hola, soy Hunter, el Santa Claus que has esperado toda tu vida-

Yo lo mire desconfianzudo. Luego senti algo en mi cuello,y senti una especie de letargo. No logre despertar.

Reporte de ultima hora:

Un chico ha sido encontrado descuartizado en su propia casa el Dia de Navidad. Es una escena muy fuerte. No hay pistas de quien fue el asesino, solo se logra escuchar una radio antigua reproduciendo una musica cuya letra es asi:

“Esta es la noche del pánico,que desafía al dolor, enciende el sufrimiento y la locura, de mentes que vagan en mares de oscuridad, mientras son devorados hasta ya no haber, nada, nada más que odio y dolor...”.  

Les seguimos informando.

Aún creo en Santa Claus. Desearía que no fuera así.

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