Demon Family Wiki
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El pueblo Parabella era un lugar en donde los viajeros paraban para tomar un respiro de aire puro, gozar de sana compañía, rica comida local, convivir con los animales y comerciar un poco, un lugar hermoso el cual solíamos frecuentar  mis padres y yo de camino a Santa Cruz; una ciudad costera nombrada así por sus incesantes muertes según algunos lugareños de Parabella... ¡Ja! Bonita ironía.

Hechos del verano del 98[]

Ese lugar era indescriptiblemente hermoso, con un bosque denso y muy tranquilo y alado de este también contaban con un río tranquilo de aguas limpias. Si acaso escuchabas de algún difunto por ahí era por razones mayores, quizás de salud, algún mal entendido de cantina, un forastero poco amistoso, valga decirlo solo era lo de costumbre en un pueblo de pasada en la carretera. Eso hasta el verano del 98. En donde aquel hermoso lugar terminó siendo un pueblo fantasma, donde solo quedaban sus lamentos.

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Nadie sabe bien que pasó por esos lares en aquel verano lúgubre, pocas personas saben o sabían de los hechos, y aún menos eran los que se atrevieron a hablar de ello sin terminar de buenas a primeras, muertos, desaparecidos o quizás solo un poco locos, por no decir que terminaron encerrados. Esto dejó en su haber un halo de misterio, intriga, repelús, duda y leyenda.

Lo que se decían era que la gente del pueblo había hecho un pacto con el mismo jefe del infierno, los más escépticos decían que algún loco les enseñó las malas enseñanzas y esto los corrompió, algunos decían que una enfermedad rara asoló al pobre pueblo... Pero estoy seguro que ninguno de ellos era de ahí originalmente.

En cambio mi investigación me llevó a Luis un tipo que fue encontrado amarrado a orillas del río poco tiempo antes de la gran tragedia, uno de los pocos que habían escapado del pueblo y había podido vivir hasta la fecha en que hice la investigación. Él en una ocasión dio una entrevista a una televisora estatal que había hecho una pseudo investigación del tema y dijo:

"Todo comenzó con un tipo vestido de negro muy elegante, no era como los otros jinetes, este era diferente. Cabalgaba en un caballo negro azabache, que no se distinguía en la espesura de la noche."

Cuando fui con Luis al psiquiátrico donde se encontraba tuve una no muy satisfactoria conversación con él, no porque no pudiera obtener información, si no que su aspecto era deplorable, todos en el lugar solían evitarlo ya que a todo aquel que lo ayudaba le terminaba por suceder algo malo, lo último fue que su última enfermera murió en un accidente de autos en condiciones totalmente extrañas y desconcertantes para expertos y familiares.

El pobre despojo que era Luis me asqueó demasiado, era un muerto en vida, mal oliente, ojeroso, con ulceraciones sabrá Dios por cuales extremidades de su cuerpo y ya muy viejo. Cuando intenté hablar con él, solo salía de su boca una y otra vez. "Vendrá por mí, él lo prometió, vendrá por mí, él lo prometió, vendrá por mí, él lo prometió". Cuando por fin volvió en sí, le pregunté sobre el verano del 98. A lo que él respondió: —Todos están muertos y se lamentan en su tumba. Eso no me aportó demasiado, ya me había cansado de esperar una respuesta, hasta que decidí irme.

Yo estaba ya por cruzar la puerta cuando Luis dijo: El extraño no debe ser molestado, deja de molestarlo o todos lo pagaremos con nuestra vida. No sabes a lo que te estás enfrentado Señor Cortés.  Esto me aportó un nuevo dato. El extraño aquel era un humano al menos, no podía ser algo sobre natural como muchos creían, ya que esto no sería nada creíble o lógico.

Lamentablemente Luis murió por un derrame cerebral a la semana siguiente. En mi afán de saber la verdad y exponer esta, busqué a testigos presenciales de lo que pasó, pero no encontraba a nadie hasta que di con una señora que estaba dispuesta a contarme todo.

La entrevista a la señora Dolores[]

Así fue como emprendí un viaje para encontrarme con la señora, cuando llegué a verla lo que me encontré fue una humilde casa y ahí habitaba una señora en silla de ruedas y su nieto, un adolescente que quedó mudo. La señora no se limitó a contarme simplemente la historia, no, ella me contó con lujo de detalles desde su punto de vista los hechos, yo había llevado mi teléfono y con este grabé aquella entrevista.

—Bien señora Dolores, yo soy el Teniente Andrés Cortés, le haré unas preguntas respecto al verano del 98 en el pueblo Parabella.

—Sí, yo te contaré lo que pasó en aquel verano rojo, ya es bien conocido que un desconocido llegó al pueblo en su caballo. Pero lo que no saben es que nunca se aparecía de día, siempre de noche.

—¿Cómo era este hombre?

—Era un tipo alto bien parecido, vestido de negro y muy elegante.

—¿Qué pasaba cuando llegaba y qué tan seguido lo hacía?

—Al principio llegaba una vez a la semana, eso lo hizo durante un mes, después gradualmente comenzó a llegar más seguido...

—O sea... ¿Se fue incluyendo en el pueblo?

—Sí y a medida que hacia eso, desaparecían hombres jóvenes de entre 17 a 39 años, a algunos como a mi hermano tuvimos la suerte de encontrarlos ahogados a orillas del río, colgados en árboles o comidos por animales del bosque...

—Entonces, ¿está insinuando qué el extraño hombre lo hacía?

—No sé, nadie lo sabe, pero poco a poco desaparecían más y más, luego ya no solo eran hombres, mujeres, niños y ancianos eran encontrados hechos pedazos, como si un animal los hubiera devorado...

La señora Dolores entonces se le quebró su voz y comenzó a sollozar, le di un pañuelo y dije:

—¿Qué fue lo que le sucedió?

—Encontré al menor de mis hijos hecho pedazos, no lo podía ni reconocer, era un mar de sangre y casi nada de carne...

Dijo la anciana mientras lloraba amargamente y una tristeza profunda parecía la comía por dentro, hasta que dije

—¿Lo hizo él? Aquel extraño de negro.

Ahí su llanto paró, su expresión cambió, se puso pálida, comenzó a sudar frío y dijo:

—No lo hizo él, lo hizo su maldito caballo del demonio.

Para este momento ya había caído la noche y habíamos encendido las luces. Estaba a punto de preguntarle algo cuando se fue la luz, me ofrecí para revisar lo que estaba pasando, quizás había sido algún fusible, para esto tuve que salir de la casa, cuando restablecí la luz unos gritos desgarradores provenían de dentro, era la anciana. Corrí tan rápido cómo me fue posible y lo que encontré fue una escena horrenda, el dichoso nieto de la señora le había apuñalado y decapitado, pero esto no fue lo peor del asunto, o claro que no, lo peor fue cuando el mudo articuló palabra con una voz tosca y gruesa.

—Buenas noches Teniente Cortés, le pido encarecidamente si es muy amable usted de abandonar esta absurda investigación, y yo le daré mi palabra que nada malo le sucederá.

Dijo el muchacho con esa voz tan antinatural muy galantemente, con la cabeza cercenada de la anciana aún en su mano izquierda. Pero yo le repliqué:

—¿Qué diablos hiciste? ¿quién eres? ¿qué eres?

Le dije mientras le apuntaba con mi pistola.

—¡Oh mi viejo Andrés! Yo soy el principio y el final, la luz y la oscuridad, la vida y la muerte, yo lo soy todo y no soy nada.

Me contestó mientras se acercaba lentamente a mí. Aproveché mientras hablábamos para hacer la llamada a las autoridades y lo advertí.

—¡No te muevas!

Y disparé a su pierna, esto solo sirvió para enfurecerlo, corrió hacia mí con cuchillo en  mano, me intentó alcanzar, lo cual contesté con disparos a quemarropa. Pero ya en suelo y desangrándose él aún pudo decir con su último aliento.

—Te llevaré a donde mereces estar.

El pueblo fantasma: Parabella[]

La policía llegó poco después, para encontrar tal escena, cuando llegaron los demás me hicieron las preguntas rutinarias, la investigación de mis colegas dio como resultado que la señora no tenía ningún nieto, que ese loco había desaparecido dos años atrás, y que no se había caracterizado por ser mala persona. Lamentable, pues no tuve más información, esto me llevó a concluir que debía ir a aquel pueblo fantasma en busca de nuevos datos. Así que fui hasta las ruinas de lo que un día fue un hermoso pueblo...

Y aquí estamos, recorrí todo el camino hasta el puente, llegué a donde todo comenzó, al hermoso pueblo que una vez brilló cómo ninguno. Me sumergí en el interior de la zona que estaba más poblada del pueblito, esa era la parte sur, conocida como Copalita donde no encontré nada significativo solo una cadena con una cruz en los escombros. Luego fui a la parte más montañosa la parte norte, Cantarranas donde ya el río, el bosque y el pueblo se unen hacia las montañas, muy cerca de donde fue hallado Luis en aquel entonces.

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Era de noche un frío enorme recorrió mi cuerpo entero, me comencé a sentir sofocado, vi como una sombra se comenzó a hacer más nítida conforme salía de la oscuridad del bosque y le pegaba la luz de la luna. Era un caballero, montado en un caballo negro, tan negro que si no fuera por la luz lunar no se distinguiría en la oscuridad. Cuando el sujeto se me acercó intenté encender la lámpara de mi teléfono, pero no funcionaba, cosa rara pues lo había cargado al 100% y no lo había usado. Entonces me dijo el hombre:

—Buenas noches.

—Buenas noches.

Contesté por cortesía.

—¿Qué hace por aquí?

Dijo él con un tono muy formal.

—No, solo venía de paso, porque solía pasar por aquí de pequeño.

Le dije, pero su respuesta me heló la sangre.

—Yo sé a qué vino, Teniente. Me ha encontrado, así que tenemos cosas pendientes, iré por ti.

Dijo con aquella voz tan antinatural que escuché en el muchacho.

—No sé qué, quién seas, pero te irás al infierno.

El tipo al oír mi respuesta no se inmutó, lo que le siguió a una ráfaga de disparos, y ninguno le tocó al él. Saqué la cadena de cruz se la puse al frente y estaba por recitar una oración, cuando la cruz estalló en pedazos y un fragmento me dio en el ojo. Entonces por primera vez en mucho tiempo sentí que todo se estaba mal, sentía temor, angustia, me sentía solo, esa maldita cosa había desaparecido, pero tarde o temprano va a aparecer. Vendrá por mí. Debo de prepararme. Puede estar en cualquier lugar.

Rezo a dios luego de mucho tiempo que no de conmigo, este extraño hombre me perseguirá hasta encontrarme. Los muertos de este pueblo no descansan en paz, y se deben estar revolcando en sus tumbas. Pues esto se los llevó de donde vino.

Imágenes e historias por Doki-zar50491106 229776674594309 5288805024439205888 n2.jpg Aquí llegas al infierno

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